Las gunas en Ayurveda: no existe la gente tóxica.

Las gunas en Ayurveda: no existe la gente tóxica.

Ayurveda Elena Filippova

«La naturaleza material consta de tres modalidades: bondad, pasión e ignorancia. Cuando la eterna entidad viviente se pone en contacto con la naturaleza, queda condicionada por estas modalidades». Bhagavad Gita, capitulo 14

Todos hemos escuchado alguna vez decir: “somos seres de luz”. Suena muy bonito, pero poco claro, ¿verdad? En castellano sería algo así como “somos buena gente”. A uno le gusta pensar que es buena persona. Y entonces ¿qué pasa con la gente tóxica? Si cada uno se considera buena persona… ¿quiénes son estas personas tóxicas de las que nos aconsejan apartarse todos los artículos de la psicología moderna? Si te preguntan, seguramente tendrás una lista de personas que han pasado por tu vida, a las que les llamarías toxicas. Puede ser tu antiguo jefe o tu vecina, tu ex pareja, tu compañero de trabajo o, incluso, tus propios padres…

Qué fácil nos resulta llenar esta «lista negra» y pensar que alejándonos de estas personas, nuestra vida va a ser de color de rosa… Tendemos pensar que son los auténticos culpables de nuestras desgracias… Pero, aunque nos apartemos de ellos, siguen apareciendo otros que, según pensamos: «nos amargan la existencia»…  ¿Y qué pasa si te digo que tú también estás en la “lista negra” de estas personas? ¿Cómo te sentaría que a ti te llamaran “persona tóxica”?? Prueba decirlo: “soy una persona tóxica…” ¿Notas una resistencia interna al decirlo???

Entonces ¿qué somos: seres de luz o personas tóxicas?? Todo dependería de quién hablara, ¿verdad? Todo dependería del punto de vista. Es por eso porque estamos tan separados a veces… ¿Dónde está la verdad?

Dice Ayurveda, la ciencia milenaria védica del conocimiento de la vida, que no hay personas tóxicas. Todos llevamos esta semilla de luz que es nuestro alma inmortal, sin embargo, sí, existen tres estados de consciencia que, o bien nos permiten percibir la realidad tal y como es y actuar acorde desde el equilibrio, o bien, estos estados mentales nublan y distorsionan nuestra visión y “nos juegan malas pasadas”, empujándonos a actuar desde la ignorancia o la ansiedad y muchas veces, a arrepentirse luego de nuestras propias acciones. Estos 3 estados mentales se llaman gunas.

El estado equilibrado, llamado Sattva en sánscrito es el estado puro del alma, desde el cual sentimos la compasión y amor por los demás seres (personas y animales) y somos capaces de percibir y agradecer la belleza de la vida y nuestra propia existencia. Gozamos de una claridad mental, una alegría tranquila y una gran capacidad creativa. Somos capaces de discernir fácilmente la información que nos llega, entendemos intuitivamente lo que es bueno para nuestro desarrollo y felicidad. Tomamos las decisiones sobre las cosas importantes de nuestra vida, basándose en una gran comprensión y en un estado de paz y amor hacia el mundo que nos rodea. Perdonamos nuestros errores y los errores de los demás. No hay juicio, sino empatía y compasión. Aceptamos con gratitud nuestro presente y nos sentimos protegidos, confiados en la vida y en el futuro.

El segundo estado, llamado Rajas se podría describir como hiperactividad, ansiedad y nerviosismo, la sensación de intranquilidad continua, a veces ganas de competir y compararse con los demás, con períodos de agresividad, verbal o de acción. Las personas en este estado sienten a veces como si la tierra se tambaleara y les faltara el aire, como si todo el mundo fuera hostil y estuviera atacándoles continuamente. Es el estado predominante de nuestra sociedad occidental.

El estado de inercia o ignorancia llamado Tamas nos conduce a tristeza y apatía, depresión,  falta de enfoque y decisión, miedos, avaricia, inseguridad, envidia, celos y hasta odio, a menudo encubierto o inconsciente. Las personas en este estado se sienten agotados y sin energía para emprender cualquier tarea sencilla y si empiezan algo, les cuesta terminarlo por falta de vitalidad y confianza en uno mismo.

Según Ayurveda, si nos observamos a lo largo del día y a lo largo de la semana, todos y cada uno pasamos por estos tres estados. Algunos estamos más activos o desganados por la mañana o por la noche y más comprensivos y dispuestos a escuchar, cuando estamos descansados, contentos, después de comer, etc. Las estaciones del año y el clima también influyen a estos estados, así como las impresiones que tenemos a lo largo del día, la información que recibimos, nuestra alimentación y muchas cosas más.

La buena noticia es que está en nuestro poder elegir el estilo de vida y los hábitos que favorezcan a que permanezcamos más o menos tiempo en un estado u otro. Según Ayurveda, no existe la gente tóxica, ni gente incapaz, sino los estados en los que uno pierde la capacidad de ver la inmensa cantidad de recursos que nos ofrece la vida. Si nos centramos en elegir y fomentar las costumbres que elevan nuestra vibración, nuestra percepción de la vida tendrá cada vez menos distorsiones y nuestra existencia cobrará cada vez más sentido, paz y equilibrio.

Profundizando en Yoga y Ayurveda ganamos en consciencia y salud. Namaste!

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